¿De qué somos capaces con estímulo? La columna de Daniela Almirón.

¿De qué somos capaces con estímulo? La columna de Daniela Almirón.

Afortunadamente en tiempos revueltos en esta posmodernidad arrolladora, suceden cosas positivas, muchas, probablemente más de las que nos enteramos.

La ciencia descubre sin parar mas recovecos de nuestro cerebro. Mas potencialidades de la respiración y de las prácticas que colaboran con esa mejor respiración, como “mindfulness” y el yoga. Esta última, es una de las más antiguas prácticas saludables de la India, fue declarada este 1° de diciembre, Patrimonio de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).

Cada vez se conoce más también acerca de que la estimulación del timo, produce endorfinas y se protege el sistema inmunológico.

Se sabe cómo las emociones realmente tienen un efecto en nuestro organismo, y como las emociones positivas tiene un efecto positivo en nuestra salud. Y como entonces esas otras emociones, las negativas también los efectos en el organismo lo son de esa manera.

Hoy también sabemos que aquello que nos decimos, lo que hablamos, las palabras, lo que escuchamos, lo que vemos, nos afecta, no somos inmunes. Y tiene efectos en nosotros.

Y en este contexto el estímulo es lo que  me ronda siempre. Cómo estimulamos. Cómo nos sentimos estimulados. En esto que podría ser potenciar nuestras fortalezas.

Situación que se da entre padres e hijos, docentes y estudiantes, los equipos de trabajo, los grupos de amigos. Estas situaciones con personas que tienen sus capacidades plenas y en aquellas que tienen capacidades diferentes o discapacidades, y cada vez hay más espacios de motivación para desplegar capacidades insospechadas, y que solo surgen a partir de encontrar los espacios y profesionales adecuados. Porque solos a veces es muy difícil, no contamos con herramientas y recursos adecuados, y está muy bueno poder encontrarlos. Descubrir qué más hay en nosotros y qué más en los otros.

Un breve relato cuenta que “en un lugar de esos en que los ríos se congelan, y en un día muy frío, dos niños patinaban divertidos sobre el hielo. Repentinamente el hielo se rompió y uno de los niños cayó al agua. El otro niño con una piedra golpeó el hielo con  todas sus fuerzas, logró quebrarlo y salvó a su amigo. Al llegar los bomberos y ver lo que había sucedido no entendían cómo el niño había salvado a su amigo. Especulaban acerca de que el hielo estaba muy grueso, escépticos ante la idea de que el niño hubiese roto el hielo con una piedra y sus manos pequeñas. A la conversación se acercó un abuelo que anunció que él sabía como el niño había hecho todo eso. Perplejos los bomberos aguardaban la explicación. El abuelo dijo: No había nadie a su alrededor para decirle que no podía hacerlo.”

El estímulo y creer en las propias fortalezas puede romper los hielos más insospechados, salvar y salvarnos.

Daniela Patricia Almirón  Abogada- Mediadora @almirond

dANIELA ALMIRON

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